domingo, 13 de mayo de 2012


Un final de película
en Central vs. Huracán

Los dirigidos por Juan Antonio Pizzi derrotaron al Globo,
en Rosario, y quedaron a un punto del líder Instituto
Por Marcos Cavalleri
 En un partido de fútbol, no siempre lo más atractivo está dentro del campo de juego y mucho menos si el encuentro a disputar es en una de las ciudades más futboleras como Rosario. El domingo 6 de mayo Rosario Central enfrentaba a Huracán con el objetivo de ganar y quedar a tan sólo un punto del líder del campeonato, Instituto. La gente concurría al estadio desde muy temprano, ya que el match se disputaba un poco antes del mediodía. Algunos entre dormidos, otros conversando qué podría suceder durante los noventa minutos, y muchos eufóricos. Canciones, gritos, bocinas y colectivos desbordados, eran algunas de las situaciones que se apreciaban camino al Gigante de Arroyito.
 El estadio estaba repleto y el público ansioso por ver a sus jugadores festejando algún gol, aún antes de comenzar el partido. Se percibía una mezcla de adrenalina, alegría, deseos, nerviosismo y demás sensaciones similares a las de una final. Es que, sin lugar a duda, el conjunto auriazul debía ganar para poder seguir soñando con el ascenso a la Primera división del fútbol argentino.
 Los equipos salieron al campo de juego y el recibimiento para el local fue toda una postal. Lluvia de papeles, bombas de humo azul y amarillo y la bandera gigante que ocupaba toda la popular que da  al río Paraná.

El árbitro marcó el inicio del partido y la gente comenzó a vivir una de las últimas siete finales que le quedan a los dirigidos por Juan Antonio Pizzi. Más allá de merecimientos, virtudes o falencias, el hincha canalla sólo quería ganar y seguir en lo más alto de la tabla. Los minutos pasaban y el nerviosismo aumentaba más. Los goles no llegaban y parecía una mañana gris a pesar del radiante sol que se hacía presente en el estadio mundialista. Recién en la segunda mitad una pelota alta, que parecía no bajar nunca, terminó ingresando en el arco del arquero de Huracán. La historia ya comenzaba a cambiar. Las cuarenta mil personas presentes comenzaron a relajarse un poco y dedicarse a disfrutar de lo que parecía un partido más, pero no lo era. Atrás quedaban las dudas cuando con el correr de los minutos llegaron dos alegrías más para Rosario Central.
 El tiempo corría, los minutos se agotaban y los canallas daban otro paso a adelante por la lucha del ascenso a la máxima categoría. El árbitro decretó el final y sólo quedó tiempo para los festejos. La gente se abrazaba emocionada liberando toda la tensión que había en ellos durante los noventa minutos. Una final anticipada que los jugadores auriazules mostraron estar a la altura de las circunstancias. Atrás quedaron aquellas épocas de derrotas y empates en momentos decisivos. La victoria se hizo presente en el Gigante de Arroyito.         

Chañar Ladeado, fecha 9
Chances sí, goles no

Por Bruno Camusso
 Se hablará de injusticia, de imposibles, de merecimientos, de lógica, pero se sabe que el fútbol no se puede medir por esos estándares. De lo que se puede discutir seguro es de desperdiciar, de dejar pasar una gran chance, de falta de convicción para definir una historia que parecía tomar un único rumbo.
 Si bien lo que ocurrió el domingo en la cancha de Independiente Atletic Club de Chañar Ladeado entre el conjunto local y su rival de turno Huracán de Los Quirquichos, no va a ocurrir muchas veces más, este deporte nos ha dado innumerables ejemplos de esto. Haciendo una comparación a grosso modo, ocurrió claramente en la eliminatoria entre Chelsea y Barcelona por la semifinal de la Champions League.
 La fecha 9 estaba en juego en la Liga Interprovincial del sur de la provincia de Santa Fe y ya se acaba la etapa regular del apertura. Por lo tanto los espacios de clasificación, los cruces de cuartos y las ventajas deportivas empiezan a definirse y tomar significado, y para el más ganador de la liga, justamente Independiente, lo normal es una posición cómoda en la tabla.
 Para el Globo de Los Quirquinchos la historia es diferente. Es un conjunto habituado a clasificar, pero este campeonato anduvo rondando por los últimos lugares en el ordenamiento de los 12 equipos participantes.
Sin un marco espectacular, en un partido que no tenía mucho de especial, la gente fue a ver lo que sería seguramente una victoria del Coreano, o sea el local. La hinchada visitante, tal vez pensando lo mismo y por la actualidad de su equipo, se hizo presente en un número muy escaso.
 Los lamentos bajaban desde las tribunas locales cuando Independiente desperdiciaba una chance tras otra. El cotejo era normal, jugado limpiamente y el único condimento que lo sacaba un poco de esa normalidad era la acción del viento, que igualmente no influía en el desarrollo de las acciones.
 Se trataba de una buena tarde para mirar buen juego y Corea estaba planteando esa idea, aunque le faltaba el último toque. El visitante no mostraba muchas virtudes y parecía que su defensa podía volver a fallar en cualquier momento, pero esta vez de forma definitiva.
 Unos 20 minutos se hizo esperar el grito, que fue de la manera menos pensada. Un error de cálculo entre en arquero Lucas Maggi y el central Manuel Gaitán, le dejaron la pelota a Sergio Salcedo que definió con el arco libre.
 La alegría y el desahogo se hicieron sentir en la parcialidad del dueño de casa, que empezó a alentar a su equipo para que pise el acelerador y defina la historia en la primera mitad. Eso no ocurrió, pero por lo menos la gente se fue de sus lugares cuando finalizaron los primeros 45 para compartir una sana y sagrada costumbre de la cancha, el chori y la coca, que no iban a caer mal en el estómago sabiendo que Independiente estaba al frente y había pocas chances de remontada para Huracán.

 El segundo tiempo se desarrollaba igual que el primero y los dirigidos por Mauro Crescimbeni dilapidaban oportunidades. En ese momento se empezó a vivir el desconcierto entre la hinchada local, pensando en la establecida ley que profesa: “Los goles que no se hacen en un arco, se pagan en el otro”.
 Y tal cual lo marcan esa duras palabras, había muchas chances de que eso sucediera. Inclusive porque Independiente no había podido convertir en una clara jugada en el primer tiempo con otra de las tantas leyes del fútbol que suelen cumplirse, la que en este caso dice: “Dos cabezazos en el área, terminan en gol”.
 Un disparo del delantero de Huracán, Oscar Mancinelli, se desvió en un defensor Coreano y terminó dentro del arco del conjunto de Chañar Ladeado. El festejo de la gente visitante fue tenue pero se hizo sentir cuando el tanto enmudeció el estadio y dejó que se escuchara el grito del puñado de hinchas del Globo.
 Independiente debía volver a establecer al encuentro en la normalidad y sus obligaciones por ser local y por ser uno de los grandes de la liga empezaron a pesar en el campo de juego. Las chances seguían sucediéndose sin éxito y la incertidumbre y la desconfianza ocuparon su lugar y se sentaron en las tribunas de la hinchada Coreana.
 Cuando parecía empate sobre el final, resultado que no conformaba pero por lo menos sumaba, se da una oportunidad de tiro libre para el conjunto de Los Quirquinchos. Más relevancia aún tomó esta acción cuando el arquero Lautaro Arzuaga pidió sólo dos hombres para formar la barrera, cuestión que instaló la duda y el miedo en la parcialidad de Independiente.
 Finalmente la ley se cumplió y Julián Galvano ejecutó un tiro brillante que se tradujo en un golazo. Fin del partido, Huracán con una sonrisa y en el otro lado se respiraba bronca y desaprobación al equipo y al entrenador, que no le supo encontrar la vuelta al encuentro.
 De todas maneras, todavía falta entrar en la etapa de play offs, en donde Independiente suele mostrar sus pergaminos de equipo grande y logra tener protagonismo en la mayoría de los casos, además la clasificación está casi asegurada para los de Chañar. Huracán está complicado, pero un triunfo de esta magnitud y dos fechas por disputarse aún, le dan al conjunto dirigido por José Acevedo esperanza para poder soñar con la clasificación.

lunes, 7 de mayo de 2012

Castillejos pone Primera
El delantero temible

Por Román Garrone
 Chalo, su apodo desde muy pequeño,  es el goleador del torneo Nacional “B” con 20 tantos. En su segunda etapa Rosario Central, ya que su primer paso fue en 2007 en el año de su debut, el delantero ayuda con goles a cumplir el máximo objetivo: ascender a Primera División. Así lo reconoció el propio Gonzalo Castillejos, que en su entrevista con Polirubro Deportivo se refirió a la actualidad del equipo y también a su emotivo momento familiar.
 En su retorno al Gigante de Arroyito el delantero llegó con más experiencia y más partidos. Al respecto el 9 afirmó que está pasando por un gran momento personal y que lo está disfrutando mucho. Pero aclaró: “Lo más importante es lo colectivo y estamos bien. Todavía no conseguimos nada, falta la recta final”.
 Aunque hace dos meses fue papá y formó una familia, el jugador nacido en Leones no cree que eso incida dentro del campo de juego. “En lo personal es importante, pero no influye en la cancha, lo dejo al margen”, afirmó el centrodelantero. Sin embargo, expresó: “El nacimiento de mi hija fue un gran plus”.
 La actualidad del Canalla es buena, ya que está entre los cuatro primeros del certamen  y tiene al goleador del mismo. De hecho, el 60 por ciento de los puntos que obtuvo Central fueron gracias  a la cuota goleadora de Castillejos, que aseguró: “En lo personal es importante y lo disfruto mucho, pero es un tema colectivo”
.
 El equipo dirigido por Juan Antonio Pizzi, se armó la temporada pasada y tiene un objetivo claro, volver a Primera. Es por eso que el delantero dijo que “el plantel está bien, es un grupo laburador, humilde y muy compañero donde todos tienen la mentalidad depositada en ascender”. Además confesó: “Ojalá al final de la temporada podamos abrazarnos todos juntos y festejar. El objetivo es ascender directamente, ya que el plantel se preparó para eso. Nos quedan nueve partidos muy difíciles donde se van a jugar muchas cosas"

Más allá del gran presente en el equipo que lo vio nacer, se acerca junio y la apertura de un nuevo libro de pases. Algo que para el delantero no va a pasar desapercibido ya que deberá definir qué hará de su futuro: como actual jugador de Lanús, está a préstamo en el equipo rosarino. Al respecto Castillejos afirmó: “Todavía no sé nada, tengo la cabeza puesta en otro lado. Hablaré del tema cuando termine la temporada o si conseguimos antes el objetivo”. De esta manera el goleador se mostró distante respecto a su futuro futbolístico, ése que en lo inmediato lo encuentra peleando por poner a Central en Primera.
Escenario de competencia
El autódromo de Rosario

Por Gisela Rodríguez
 Rosario se situó como centro neurálgico de importantes decisiones durante el mes de abril. La puja previa alrededor de la utilización del autódromo Juan Manuel Fangio llegó a su final definitivo el viernes por la mañana cuando rosarinos y turistas se dieron cita durante el primer día de entrenamientos. Tras 16 años de inactividad, los pilotos comenzaron a medirse ante una pista renovada y repavimentada.
 Las obras que comenzaron a efectuarse el pasado año significaron generación de fuentes de trabajo, no sólo para los obreros, sino también para los periodistas, fotógrafos, comerciantes y sobre todo para los hospedajes de la ciudad. La ocupación hotelera viene reflejando uno de los índices más elevados de las últimas décadas a raíz de un desarrollo sostenido. Las redes de estabilidad económica permitieron un aumento constante y progresivo del turismo encauzado detrás de los eventos culturales y deportivos. El automovilismo se transformó de esa manera en la excusa para muchos y la gran oportunidad para tantos otros. “Generalmente los fines de semana estábamos en un 80 por ciento y en esta ocasión estuvimos a un 100 por ciento. La competencia provocó un 20 por ciento más de ocupación que la habitual”, destacó el conserje de un hotel rosarino. La mayoría de los encargados de los diferentes hospedajes céntricos coincidieron en que se dio un lleno que generalmente se produce sólo en los fines de semana largos. El recepcionista del Hotel República agregó: “Por el TC aproximadamente se han ocupado unas 40 habitaciones, es decir, alrededor de 100 personas”. El deporte en pos del progreso, un lema que comenzó a generar desde hace unos años una sostenida estabilidad en el ámbito de la ciudad. Una revolución deportiva que logró evidenciar el paso de 75 mil personas durante los tres días de exhibiciones. 
 La convocatoria era inevitable dentro del marco de 16 años sin competencia y la gente lo demostró concentrándose desde esa primera jornada de viernes para recorrer el autódromo. Lo más destacado de ese primer encuentro resultó la velocidad alcanzada por Facundo Ardusso a bordo de su Peugeot 408 en todos los ensayos del Súper TC 2000.

Por la categoría Fórmula Renault 2.0, Gianfranco Collino fue el encargado de realizar la pole position con un auto de estructura rosarina a cargo del equipo Litoral Group. El piloto de Río Negro no tuvo la misma suerte en la final del domingo, debido a que su auto fue asistido en la grilla, lo que lo obligó a comenzar la competencia desde la última posición, como lo establece el reglamento. El primer lugar se quedó en manos de Nicolás Cotignola tras batallar arduamente ante la lluvia y sus rivales de pista. 
 La copiosa llovizna resultó un factor fundamental  a la hora de deslizarse por el asfalto. En el caso del TC 2000 se debió largar en movimiento por la humedad de la carpeta, disminuyendo de ese modo el espectáculo de la tradicional largada. En esa categoría no existieron sorpresas ya que se consagró como ganador de la final Franco Girolami, el mismo que con su Honda New Civic logró su primera pole position el día anterior. El joven piloto de 20 años se encolumnó de esa manera como puntero luego de la primera fecha en el Juan Manuel Fangio.
 Otra de las categorías que se presentaron durante el fin de semana en Rosario fue la Fiat Línea Competizione, de la cual participó el ex futbolista Bruno Marioni, quien se ubicó en el segundo puesto del podio. Federico Braga se impuso por segunda vez en la temporada, lo que le permitió, con tres fechas disputadas, alejarse del resto de los competidores en la tabla de posiciones. 
 La lluvia intermitente continuaba presente al momento de la presentación del Súper 8, sistema de clasificaciones desarrollado desde el pasado año. Lo insólito fue que el joven de las Parejas, Facundo Ardusso, no logró clasificar dentro de los primeros puestos luego de haber culminado como el mejor en las rondas de entrenamiento del primer y segundo día de competencia. “Llegué al último corte clasificatorio y a la hora de abrir la vuelta rápida en el primer intento me fui afuera y rompí el piso delantero. Tuve que hacer una vuelta con el piso roto y ahí perdí el tiempo y la performance en el auto”, recalcó. 
 Leonel Pernía, Matías Rossi, Mariano Altuna, Jorge Trebbiani, José M. López, Agustín Canapino, Mariano Werner y Néstor Girolami fueron los protagonistas de las cuatro llaves. Altuna se quedó con el primer puesto tras vencer en la final del Súper 8  a su par Mariano Werner del Toyota Team.  A la hora de dar inicio a la ronda inicial de la ansiada final, nadie se hubiese imaginado que el líder de la grilla culminaría las primeras vueltas en el fondo de la comitiva de autos. La causa fue de razones simples, el piloto produjo su largada con neumáticos lisos cuando la lluvia no dejaba de azotar. Nunca logró estabilizarse sobre el asfalto. Werner se dio revancha y se quedó con el podio rosarino, su tercera victoria consecutiva en la temporada. 
 Revolución esperada resultó ser la del deporte mecánico, la cual concentró a más 40 mil personas el domingo, a pesar del mal estado climático. “Fue muy lindo correr ante ese gran marco de público, fue realmente muy bueno”, destacó Ardusso, distinguiendo el trabajo realizado por la provincia y la Municipalidad. Sin embargo reconoció, al igual que muchos colegas y periodistas, que aún existen ciertos detalles por corregir. “Se deben mejorar las ondulaciones de la curva número uno. Es un riesgo importante que corremos cuando transitamos por ese sector porque se desestabiliza mucho el auto”, expresó.  

 Entre las falencias, se denotó también la falta de un puente peatonal que pudiera trasladar a los equipos y a la gente hasta la zona de boxes sin tener que esperar a que culminaran las competencias.
Ardusso agregó que sería importante para el futuro de las carreras que se pueda agregar una extensión al circuito, hoy de tan sólo 2595 metros, un promedio de 50 segundos la vuelta. Mauro Calandria, periodista rosarino especializado en automovilismo, reconoció que se debe poner mayor énfasis en el tema de los ingresos. “Se tienen que organizar mejor los accesos, por la gran cantidad de gente que se concentra”, destacó mientras reconoció que también es necesario construir un espacio para acampar. “Hay muchos espectadores que no son de Rosario y que llevan carpas o casas rodantes. El predio no está terminado”, remató.   
 Aún se siente el rugir de los motores en el Fangio, una melodía que promete regresar a la ciudad con nuevos avances y remodelaciones. Las expectativas son grandes y los ganadores muchos. Sin duda, las jornadas de este fin de semana se repetirán a la brevedad reconociendo a victoriosos y vencidos. Una verdadera apuesta de la ciudad para la región. 

ROSARIO, SIN HIPÓDROMO

Sin suerte los caballos,
sin suerte el deporte

En la actualidad el Hipódromo Independencia está olvidado
por la poca difusión de los medios y la ausencia del gobierno

 Por Marcelo Cabral
 El hipódromo Independencia de Rosario, lugar emblemático en otras épocas, hoy por hoy pasa por una situación totalmente adversa. Ubicado en el corazón del parque homónimo, el lugar parece mantener una estructura y forma de trabajo desde sus inicios. La falta de interés en el público se mezcla entre la ausencia del gobierno local y la poca difusión en los medios, por lo cual el deporte ecuestre está casi en desuso.
 Los cambios del tiempo acelerados hicieron que se quedara en el tiempo, aún siendo el cuarto hipódromo del país. No se logró, como en otros escenarios nacionales, que se establecieran agencias para apuestas para poder embellecer el establecimiento y conseguir profundizar el deporte. La ayuda tampoco viene por parte de quien lo regentea, ni de los medios de comunicación (por su escasa y nula difusión) ni de la misma provincia que tiene la posibilidad de darle la ayuda necesaria al hipódromo para estar a la par de los grandes como Palermo, San Isidro y La Plata.
 Además, desafortunadamente, las carreras dejaron de ser moneda corriente, las hay pero no como los grandes hipódromos de La plata, Palermo y San Isidro. En el 'rosarino' se realizan unos encuentros, pero el problema radica en el abandono que tiene la ciudad sobre el mismo. Por la poca difusión que tiene pareciera que se encuentra en desuso, que no se realizan grandes premios y que sólo se utiliza para grandes conciertos por lo que la gente está ajena al Turf.

Al ingresar al reducto se encuentra un mundo diferente, donde se vive y se trabaja de la misma forma que desde sus inicios. Los pabellones que están al lado de las tribunas se encuentran llenas de estos bellos animales, son el centro de atención, los mimados del hipódromo, donde los cuidadores y peones los alimentan, los bañan y los entrenan para las competencias. Allí mismo se encuentra una veterinaria que cada 30 días analiza la sangre de los equinos para cuidarlos de su peor enemigo que es la anemia, o mejor conocido como cáncer blanco para los humanos, donde  desgraciadamente deben sacrificarlos.
Por otro lado, las rutinas son como un reloj suizo: a media mañana los sacan a la pista a trotar o correr, donde se aprecia en toda su magnitud el trabajo que realizan tanto el caballo como su jinete. Por otro sector se encuentran a los “sangre pura”, que están siendo entrenados para las competencias, ya que son esos los momentos donde su rebeldía cobra su mayor magnitud.
 El hipódromo cuenta además con una escuela de jockey, donde se practica por la mañana y se estudia por la tarde. Se requieren ciertas aptitudes para subirse a un caballo, lo cual actúa en detrimento de la cantidad de alumnos que estudian esta carrera (son doce al año, aproximadamente).

Sebastián Bettiol, couch
Pasión por el tenis

Por Gisela Flores
Sebastián Bettiol es el entrenador y uno de los fundadores de la academia de tenis Approach, que desde hace 4 años está en vigencia en el barrio de Fisherton. Allí se dedican a pulir a los jóvenes y llevarlos a un nivel profesional. A pesar de que se pasó más de 18 años jugando en Europa y de tener la posibilidad de insertarse laboralmente en Francia, regresó al país y se dedica de lleno a la enseñanza.

Con tan sólo 18 años Bettiol viajó a Alemania a probarse a un club gracias a un amigo que jugaba allá. Fue el momento máximo en su carrera para adquirir experiencia. “Yo jugué 18 años en Europa, en la temporada de verano de allá, me iba en abril y volvía en septiembre. Jugaba en Alemania, Francia e Italia. Tenía contrato con clubes y participaba en campeonatos por equipos en los tres países y cuando volvía acá estudiaba abogacía, rendí todo libre y me recibí en 10 años. Y la experiencia en Europa fue buenísima”, contó Bettiol, a quien le fue tan bien el primer año en el club alemán que luego fue renovando su contrato año tras año.
Esa es una de las características del tenis europeo que lo diferencian del tenis nacional, donde no existen campeonatos de clubes, y mucho menos contrataciones de jugadores extranjeros. “Allá le dan mucho prestigio al tenis y al campeonato por clubes. El club contrata jugadores de afuera para reforzar al equipo, como si fueran Newell’s o Central en el fútbol, que por ahí les sale un poquito más barato”. La razón es que en Europa, en la temporada de verano, se juega en polvo de ladrillo y los sudamericanos son expertos en ese circuito.

El entrenador, que muchas veces acompaña a los jóvenes a los distintos torneos, argumentó: “Es casi como una relación de noviazgo. Estamos todo el día con los chicos y hacemos de padres, de entrenador, de psicólogos, de amigos, estamos todo el día acompañándolos, y muchas veces hay roces, más cuando los chicos pierden”. Él explicó que directamente no le echan la culpa, pero los chicos se cuestionan el dinero que sus padres gastan para que los entrenen. “Los padres de los chicos ponen presiones -fundamentó Bettiol-. Preguntan por qué no ganan y hay veces que aunque entrenes no vas a tener buenos resultados esperados”.


Asimismo, el entrenador aclaró que eso ocurre porque el tenis es un deporte individual que depende de uno mismo: “Estás solo dentro de la cancha y no tenés ayuda, es más, nosotros los entrenadores no podemos hablarles a los jugadores, eso se llama couching, si vos le decís una táctica o una estrategia al jugador, lo penalizan al jugador. Sí le podemos hablar antes del partido o alentarlos, pero no hacer una estrategia, no está permitido dentro de las reglas del deporte”.
También agregó que “no se necesita tanta plata para jugar al tenis pero sí a nivel de alto rendimiento”, porque si la consigna es sólo jugar, el entrenador sostiene que “con 50 pesos se paga un club y se puede jugar”. Por otro lado a Bettiol no le parece que el tenis sea un deporte elitista. Sin embargo, para poder entrenar todos los días en doble turno, muchos de los padres recurren a amigos que tienen plata para poder sustentar los 10 mil pesos al año para el entrenamiento, más un psicólogo adicional, viajes y estadías.
A pesar de los pocos años que lleva la academia que fundó con tres entrenadores más, dos de los tenistas de Bettiol se encuentran en la cima del ranking de la Argentina. Es un logro que concretó por dedicarse exclusivamente a la enseñanza y dejar atrás la oportunidad de un contrato importante en un club de Francia.

Una institución barrial y deportiva
 Por Nicolás Paladini
 Echesortu es un club situado en la zona oeste de Rosario, y es también destacado como uno de los planteles más temidos en el mundo del básquet. Durante muchos años mantuvo una rica historia tanto a nivel institucional como deportivo. En la actualidad, la asociación está dirigida por el presidente Carlos Defacio, quien mantiene una estructura aceptable y en condiciones. Todo se fue armando en etapas, durante las cuales se obtuvieron logros, impulsaron nuevos proyectos y se mejoró los trabajos competitivos. El ex pívot Roberto Rosero, perteneciente al plantel de básquet entre 1960 y 1986, recordó algunos nombres que aportaron al crecimiento de Echesortu, mientras que el base Franco Sbarra (integrante del plantel actual de Primera) opinó sobre el manejo de los dirigentes actuales, como así también sobre el trabajo que se lleva adelante con las inferiores.

En ese marco, Rosero comentó que el polideportivo de zona oeste es un club de barrio que siempre se fue expandiendo. A modo de ejemplo, recordó que donde antes mantenían una cancha, sobre calle 9 de Julio entre San Nicolás y Cafferata, hoy se puede apreciar una pileta de natación para los socios. En su época de jugador también se construyó un gimnasio en un primer piso, determinado en su momento como el único de la ciudad. Décadas atrás, los fondos para esos proyectos se obtenían de las peñas que se hicieron famosas como los Bailes de Echesortu, que permitieron reinvertir para ampliaciones y adquisición de terrenos. Como las instalaciones de la institución eran chicas y la situación económica era favorable, se decidió construir una nueva pileta en 9 de Julio entre Lavalle y Avellaneda, para que las personas disfrutaran de sus comodidades.
 Hubo muchos presidentes que engrandecieron la entidad como Don Santos Virga, Roberto Rizzo, Armando García, Alfredo Gualiano o el señor Lattuca, quienes se encargaron de formar, nivelar, acomodar y proyectar toda la infraestructura que puede verse actualmente. Hoy la institución es presidida por Carlos Defacio, quien con su trabajo mantiene en orden y condiciones al establecimiento, que es considerado un polideportivo gracias a las distintas actividades que se desarrollan, como judo, karate, kung fu y una escuelita de fútbol, todo junto a un gimnasio bastante completo con aparatos modernos y aptos para los entrenamientos avanzados y adecuados para un distinguido nivel físico.
 En relación al terreno deportivo, el ex jugador dijo: “El básquet era y sigue siendo la principal disciplina del club. Se jugó toda la vida con grandes equipos y jugadores, y en la actualidad tiene un plantel muy bueno, comandado por Freddy Cano, que ganó el campeonato de 2009, y fue protagonista en 2010 y 2011”. Este año, Echesortu está participando en la Liga Nacional “C”, se clasificó segundo en la zona, en los Play Off eliminó al equipo de Rafaela y su actual rival es Huracán de San Javier.
 Aunque el dato no menor de la situación actual, es que la relación de los dirigentes con el básquet no es muy fluida, sino que la actividad es manejada por tres socios y un entrenador de primera división, además del aporte de un cuerpo técnico de inferiores a cargo de más de 120 chicos anotados en la Asociación Rosarina de Básquet. En épocas pasadas las autoridades eran amantes de los deportes amateur pero en este caso los mandatarios se dedican a los trabajos de mantenimiento y no invierten en las disciplinas.
 A pesar de ello, el club es manejado correctamente, contando con tres mil socios, cifra importante para un club de barrio. Al respecto, Franco Sbarra argumentó: “El esqueleto del edificio está quedando chico y se refleja normalmente cuando no tenemos tanto tiempo de uso de la cancha como para entrenar y jugar”. También declaró que los asociados se dividen entre aquellos que están agradecidos y los que no están conformes con el presente del club.
Por su lado, los dirigentes no aportan demasiado en las especialidades sino que cada comisión se la tiene que rebuscar a su manera, como puede, y los jugadores del básquet están apartados de los manejos directivos.

 En el cierre de la conversación, Sbarra se refirió a la influencia de las inferiores para el plantel profesional y detalló que ellos ascendieron en el 2003 a la “A” con una tarea hecha a pulmón y un trabajo de gente allegada, fanáticos y los cabecillas del club. Hace seis años llegó el actual entrenador, pactó un proyecto y a los dos años el equipo se quedó con el título de la Rosarina del 2009. Tanto la máxima división como las inferiores mejoraron su desempeño: los más chicos compiten en la categoría superior y la cantidad de jugadores llegó a los 120 jugadores, el doble que en años anteriores.
 Día a día, el polideportivo de zona oeste de Rosario muestra mejorías en todos los aspectos. Mantiene una base y un propósito estable para la comodidad de sus socios y de cualquiera que se acerque al lugar.